Antes
de epifanía
Miercoles (Id=52)
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras y una luz les brilló.
Pópulus qui ambulábat
in ténebris, vidit lucem magnam; habitántibus
in regióne umbrae mortis,
lux orta est eis.
Oremos:
Dios todopoderoso: que tu Salvador, luz de redención que surge en el cielo,
amanezca también en nuestros corazones y los renueve siempre.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
[Misa]
lecturas antes epif [2/1][3/1][4/1][5/1][6/1][7/1]
El que permanece en Dios, no peca
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
2, 29; 3, 1-6
Queridos hijos: Si saben que Dios es justo, reconozcan
también que todo el que cumple la voluntad de Dios ha nacido de él.
Consideren el amor tan grande que nos ha demostrado el Padre, pues no sólo nos
llamamos hijos de Dios, sino que lo somos.
El mundo no nos conoce, porque no lo ha conocido a él.
Hermanos míos, ahora somos ya hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que
seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo
veremos tal cual es.
Todo el que tiene en él esta esperanza se purifica a sí mismo, como él es puro.
Todo el que peca se rebela contra Dios, porque el pecado es
El que permanece en él, no continúa pecando. Todo el que peca, ni lo ha visto
ni lo ha conocido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 97, 1.3cd-4.5-6
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi
terrae salutáre Dei nostri.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas;
su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi
terrae salutáre Dei nostri.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios: aclamen
al Señor, habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría,
canten.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi
terrae salutáre Dei nostri.
Canten al Señor con la cítara y los demás instrumentos; al
son de trompetas y clarines aclamen al Señor, que es Rey.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi
terrae salutáre Dei nostri.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Aquél que es la Palabra se hizo hombre y
habitó entre nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar
a ser hijos de Dios.
Verbum caro factum est, et habitávit in nobis. Quotquot recepérunt eum, dedit eis potestátem
fílios Dei fíeri.
Aleluya.
Este es el Cordero de Dios
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
1, 29-34
Gloria a ti, Señor.
Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y
dijo.
"Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. A éste me
refería yo cuando dije: "Detrás de mí viene uno superior a mí, porque
existía antes que yo". Yo mismo no lo conocía; pero la razón por la cual
yo bautizo con agua es para que él se manifieste a Israel".
Y Juan dio testimonio diciendo:
"Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y
permanecía sobre él. Yo mismo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar
con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y permanece
sobre él, ése es quien bautizará con Espíritu Santo".
Y como lo he visto, doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor,
Dios nuestro, fuente de la piedad sincera y del amor fraterno: que esta ofrenda
glorifique tu nombre y nuestra unión se haga fuerte por la participación en
estos sacramentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El intercambio realizado en la Encarnación del Verbo
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Por él, hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva:
pues, al revestirse tu Hijo de
nuestra frágil condición, no sólo confiere dignidad eterna a la naturaleza
humana, sino por esta unión admirable nos hace a nosotros eternos.
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]
La Vida, que estaba con el Padre, se hizo visible y se nos
manifestó.
Vita manifestáta est, quae erat
apud Patrem, et appáruit nobis.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que tu pueblo, Señor, al que jamás has dejado de tu mano, experimente tu ayuda
presente y futura a fin de que, disfrutando de los bienes terrenos necesarios,
pueda buscar con mayor confianza los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.